Al director
LA
REENCARNACIÓN MANGURRIA.
“La
reencarnación no te ayudará si en la próxima encarnación sigues
sin saber quién eres”
Eckhart Tolle.
En
enero de 2020, el Alcalde de Cáceres, Luis Salaya y una comitiva
extremeña visitaban Lumbini, en Nepal, la ciudad donde nació Buda.
Un bonito gesto que hermanó Cáceres con la famosa ciudad nepalí.
Me gustaría visitar algún día Lumbini para ver la multitud de
templos budistas que diferentes países del mundo construyeron en la
tierra del nacimiento del Budha Gautama. Templos construidos para el
reconocimiento, admiración y devoción de esta gran figura religiosa
y filosófica, de ética universal, que después de más de 2.500
años es reconocida como uno de los principales líderes espirituales
de Cartas e
la historia y que es custodiada desde épocas ancestrales por
numerosos monjes vestidos de túnicas de color azafrán.
Después
de visitar virtualmente Lumbini, me viene a la cabeza, que un pueblo
tan pequeño que solo tiene dos calles rodeadas de templos y que
estos fueron donaciones de diferentes naciones como Japón, Birmania,
China, Tailandia, Alemania…, invirtieron aquí por ser un lugar
especial, el lugar donde el rey Ashoka deposita un gran pilar de
piedra (la columna de Ashoka) en el año 249 A,C. para conmemorar el
nacimiento de Buda y para realzar esta importante religión con su
profunda filosofía de vida.
Es
maravilloso que un pequeño pueblo como Lumbini, rodeado de tanto
“Nirvana” espiritual, haya abierto las puertas a Cáceres para
que se construya el gran complejo espiritual budista y además nos
honre con su hermanamiento. Sería bonito financiar la construcción
de un templo cacereño allí en honor a la memoria de Buda, para así
poder pedir clemencia
para Cáceres, pedir
por la reencarnación y la liberación de las almas de los cacereños
que se fueron a causa de la COVID-19, y para que esta pandemia no
tenga mucho más recorrido.
También
para que Buda lleve a nuestros gobernantes municipales al “nirvana
político” y así, de esta forma, puedan vencer sin ningún tipo de
miedo, sin que se asusten por la presión de Europa, ni por la
coacción de algún compañero regional del mismo signo político, ni
por nada, la lucha contra de las empresas mineras que no cejan en el
empeño de llevar a cabo el proyecto de la mina a cielo abierto en el
valle de Valdeflores, en la mismísima puerta de la ciudad. Para que
afronten con plena valentía la defensa de su ciudad y la salud de
sus ciudadanos, para que no tengan que arrepentirse de decisiones
equivocadas e irreversibles y se ahorren tener que girar y girar en
sus próximas vidas en la interminable rueda del samsara por no haber
obrado con buena fe y hayan generado un mal karma que estén
obligados a depurar.
No
podemos tirar nunca la toalla como sociedad, la esperanza es lo
último que se pierde y saldremos de esta apocalipsis con la ayuda
de la
bondad y de la generosidad que reporta la alegría de la lucha contra
el sufrimiento. Tenemos mucho que aprender y que vivir juntos,
tenemos muchos paseos por la Montaña pendientes, mucho aire limpio
que respirar y muchos trinos de los pájaros por escuchar. En la
Sierra de la Mosca descubriremos realmente quiénes somos y podremos
avanzar sin ningún miedo…
La
solidaridad humana es lo que nos ayuda a saber quiénes somos. Un
fuerte abrazo y arriba los
corazones del pueblo cacereño.
Muchas
gracias por su publicación.
Cáceres
27 Abril 2020

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