Es uno de esos árboles que formaba parte del paisaje de las ciudades y los pueblos. El olmo jalonaba paseos o se erguía en el centro de la plaza mayor de las localidades, dando una frondosa sombra. Poco a poco han ido desapareciendo por culpa de una enfermedad, la grafiosis, un hongo que transmiten los escarabajos y que hace que las hojas se sequen irremediablemente.
En la ciudad, explica Miguel Durán, jefe de Parques y Jardines del Ayuntamiento, en una semana se ha confirmado el mal estado de cuatro ejemplares de este árbol caducifolio en peligro de extinción. «Algunos están muertos completamente y otros están a punto». Estas especies afectadas se encuentran en la zona de la Ribera Alta, en las inmediaciones de los Juzgados y en el Parque del Príncipe. La grafiosis actúa de manera fulminante, y en pocos días puede observarse cómo se secan las hojas y el árbol queda destruido.
Salvando las distancias, esta enfermedad que tiene 100 años de antigüedad y para la que no se ha encontrado un remedio certero, guarda no pocos paralelismos con el coronavirus. Según indican varios estudios, ha habido varias pandemias de grafiosis, una a principios del siglo XX y otra en los años 60. En España este mal se hizo patente en los años 30, aunque a principios de los años 70 irrumpió una variante más virulenta y destructiva. Se cree que su origen puede estar en el este de Asia.
Tal y como indica Miguel Durán la grafiosis del olmo afecta a los árboles más débiles y más mayores. Hay ejemplares que resisten a la enfermedad o no dan signos de ella, realmente no se sabe si son inmunes, aunque pueden ser portadores de un mal que ha terminado con entre el 80 y el 90% de especies en todo el mundo. «Afectados por la grafiosis deben estar el cien por cien de los olmos, es una enfermedad crónica y extendida, pero si los árboles están muy sanos consiguen mantenerse, compartimentar, en esto es como la COVID, que a la gente mayor y con dolencias le afecta más que a la gente joven y con más defensas».
La transmisión es sencilla, a través de los insectos que se mueven de un árbol a otro, en concreto son tres especies de escarabajos los que hacen de vectores de propagación de la enfermedad. El hemisferio norte es el que está más afectado por la grafiosis. «Los olmos en Europa han desaparecido, eran árboles simbólicos y mágicos en muchos países y culturas, y en Italia, Alemania o Inglaterra ya no hay». En Cáceres quedan aproximadamente dos centenares de olmos repartidos por diferentes zonas. Según Durán queda un ejemplar centenario en la avenida de Alemania y pueden también verse olmos en la avenida Ruta de la Plata, en Puente Vadillo y en el Parque del Príncipe.
Retirada
Cuando Parques y Jardines detecta que la enfermedad ha terminado con algún ejemplar lo corta. «Al principio podamos a ver si es recuperable, pero una vez que muere hay que cortarlo y retirarlo». Los cuatro ejemplares que han muerto recientemente también se eliminarán. «Ahora no suponen un problema y no es algo prioritario, pero antes de que llegue el invierno hay que retirarlos porque supone un riesgo en la vía pública». A medida que pasa el tiempo las ramas van debilitándose.
La asociación de Amigos de la Ribera del Marco y Parques y Jardines colaborarán en un proyecto del Ministerio de Medio Ambiente por el que se repoblarán 30 olmos. «Nos comprometemos a hacerles un seguimiento a esos ejemplares para ir mandando información al ministerio», ilustra Durán.
Los 30 árboles que se van a plantar en distintas zonas verdes, principalmente por la zona de Casa Plata, son resistentes a la grafiosis. «Son especies que han sobrevivido a la pandemia, de ahí han cogido los esquejes, los han reproducido y los han fortalecido en los viveros, pero tampoco hay garantías de que sobrevivan», indica Pedro Moreno, de la asociación Amigos de la Ribera del Marco. Él estima que son unos 20 los árboles en mal estado por culpa de la grafiosis en la ciudad. «Todos los árboles centenarios que hay en la zona de San Francisco están siendo afectados», indica Moreno. «Están sentenciados, se empieza a ver cómo se secan por arriba, se van secando, se caen las hojas y en poco tiempo te quedas sin árbol». En el Espíritu Santo también hay ejemplares que ya muestran claros signos de enfermedad, señala Pedro Moreno.
El próximo mes de noviembre desde esta asociación se va a hacer un homenaje a esta especie arbórea, coincidiendo con esta actividad de repoblación. La idea es honrar a un árbol mítico que ya escasea.
Publicado en HOY.ES a 25/05/2020

No hay comentarios:
Publicar un comentario